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Lamentablemente en mayo se nos terminó de forma temprana otra temporada donde varios estabamos ilusionados de llegar más arriba por varios factores, poco importa ahora quien jugó bien o mal un determinado partido, pero si se debería tener en cuenta lo planificado, la famosa palabra "proceso", todo aquello que arrancó casi el mismo día que bajaramos de Primera a Segunda División Profesional. Cuando planificamos en mayo del año pasado que ibamos a hacer, pensamos varias cosas, como subir, como subsistir en Segunda, pero lo más importante, que podemos hacer para que Miramar M. siga existiendo por varios años más y que no le suceda lo que es común hoy con las instituciones del fútbol uruguayo. Hoy en día Miramar M. no vive el drama de todos los meses, simplemente porque una persona pone dinero mes a mes para que el equipo siga subsistiendo, pero esa no es la verdadera realidad cebrita, ni puede ser el proyecto a largo plazo. En lo personal venía siguiendo las divisiones juveniles y conocía la calidad de las generaciones "más grandes", aquellas que estaban en 5ta y 4ta División. Jugar en Segunda, daba la posibilidad de no tener que armar un equipo tan competitivo como en Primera, por lo que la oportunidad para dichos valores jóvenes estaba abierta, así como hoy en día, la única oportunidad de un equipo para sobrevivir es vender jugadores pero antes que ello hay que mostrarlos y ni hablar formarlos. Este plan, basado en los juveniles, no era verso, realmente tenemos buenas formativas y era hora de capitalizarlas, también sabíamos que jugar en Segunda es difícil ya que no se trata solo de jugar bonito sino otros factores donde la experiencia juega un rol más importante que en Primera. En aquel momento se pensó en tener un equipo con algunos jugadores que habían estado en Primera, rodearlos con los juveniles y traer algunos más (Ocampo, Zardo, Gutiérrez quien no pudo jugar en el Apertura, Bano, Márquez, entre otros) para tener un equipo competivo. La política del club, entonces estaba dada por armar un equipo competitivo priorizando los valores jóvenes del club, donde no se iban a formar de la noche a la mañana pero que en algún momento se tenían que formar, sacrificando resultados deportivos por una mayor posibilidad de que sigamos existiendo de aquí a cinco años y con un equipo competitivo. El otro aspecto a resolver era quien iba a ser el conductor de este proceso, finalmente la decisión fue Adán Machado, quien tenía una vasta experiencia en juveniles, donde había sacado muy buenos valores, la propuesta de fútbol agradaba y conocía al equipo ya que lo había conducido en Primera División. Con este panorama claro por parte de la Comisión Directiva se embarcó en una PreTemporada de una semana en La Paloma en setiembre del año pasado y luego en el Apertura. Lo del Apertura es conocido, tuvimos grandes actuaciones contra los equipos mejor posicionados y caímos con los que no estaban tanto. Personalmente pienso que el tener un plantel juvenil incidió en que al equipo le costara levantar cabeza (no comparto los que dicen que solo importa la experiencia de los que entran, imáginense dar un examen habiéndolo preparado con un estudioso o con un vago, a pesar de darlo solo una persona, el trabajo semanal previo pesa). Si bien como hincha solo me quedo contento cuando salgo campeón, veía como los juveniles agarraban experiencia, como Adán Machado se animó a ponerlos de titulares en varios partidos cuando ni siquiera lo eran en 4ta División. Al terminar el Apertura, se vió que el mayor déficit cebrita era la falta de gol, se jugaba bien, pero nadie la metía adentro. Por este motivo, se regularizó la situación con Gutiérrez, se trajó a Abreú, suponiendo que con ellos el problema se resolvía y otros valores para aportar experiencia como Del Campo, Fermani, De Castro, Viera, entre otros. Para el Clausura se volvió a hacer pretemporada, lo sucedido en el Clausura, fue un calco del Apertura, se tuvieron grandes partidos contra los ascendidos y se jugó mal en otros partidos hasta lo que pasó en los playoffs con Sud América. Como cualquier hincha cebrita me fui triste de la cancha, porque a nadie le gusta quedar afuera de un campeonato, sin importar el rival que se tenga en frente. Como hincha, entiendo perfectamente que la mayor preocupación sea la dirección técnica y los jugadores, donde todos podrán entender que cualquier decisión apresurada puede ser perjudicial sin antes tener en cuenta otros temas que creo más importantes. Se ha hablado mucho de la palabra "proceso", hay gente que opina que no es un proceso y gente que si, en lo personal, me interesa la opinión de una sola persona al respecto y es la de quien invierte mes a mes en la institución, ya que si convencemos a esa persona que no fue un proceso y que fue un año tirado a la basura, la corremos y no podemos jugar ni en Segunda, menos aún en Primera, ni siquiera en la Liga Universitaria ya que no podríamos pagar la matrícula. Afortunadamente, dicha persona cree que fue un proceso y el no ascender, un riesgo esperado cuando arrancó la temporada pero convencidos (concuerdo) que a la larga este grupo de jugadores nos van a dar varias alegrías si son bien conducidos. Por eso, en el día después, donde todos nos calentamos, como directivo, no pienso que jugar en la B sea la muerte, sino que la misma es no poder jugar más, tener deudas o no tener juveniles apropiadas, coincido en que tuvimos todo para poder subir, pero también creo que tenemos todos para estar más consolidados en unos años, más allá de resultados, cuerpos técnicos o jugadores, la línea trazada hace un año sigue inalterable, tal vez nos equivoquemos pero creemos que este es el camino y por ello estamos tranquilos. Javier Barrios |
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