ROLAND Y MIRAMAR MISIONES

 

Me resulta imposible dejar pasar por alto la renuncia de Roland Marcenaro, seguramente la gran mayoría de los que lean esto no entenderán porque siento la necesidad de hacerlo o las palabras que aquí escriba. Pero justamente, no intenten entenderlo porque será imposible a menos que lo hayan vivido o mejor dicho sentido.

 

Roland, puso su cargo a disposición, significa que tanto él como el cuerpo técnico liberaron al club de obligaciones que por contrato le hubiesen correspondido y eso lo hace salir por la puerta grande (la misma actitud tuvieron Adán Machado y Ricardo Perdomo, vale acotarlo).

 

En el presente no se tuvo una buena campaña y los resultados (que es lo que manda) obligaron a que diera un paso al costado pero al menos en mi esto no empaña lo que uno ha vivido con él. Me imagino algunos integrantes del plantel o de la parcialidad que no entienden porque tanto apego con él, se dirán, “ok, hizo una buena campaña en el 2003, pero ya fue , es pasado, ¿porqué insistir con lo mismo una y otra vez?”.

 

Es más que una simple campaña, en el 2000, cuando yo apenas tenía 19 años, recuerdo cuando debutó (sin ser de forma interina) en la cancha de Salus contra el locatario ganando 2 a 1. Luego en el Clausura, no veníamos bien y nos enfrentábamos al copetudo Wanderers (dirigido por Carreño, tenía a “El Chapita” Blanco, entre otros). Seguramente más de uno no se olvidará más del penal que inventó Guijón en la hora para robarnos un punto del Méndez Piana. A partir de ahí los cebritas estuvieron ocho partidos sin perder, hasta enfrentarnos con nuestro verdugo de aquella época: Progreso, que en el Paladino nos liquidó con un 2 a 1 (o 1 a 0, no recuerdo bien). Terminamos aquel partido ganándole 3 a 2 a Fénix en el Capurro con el peor estado de césped que haya visto en mi vida y el último gol lo hiciera Diego Torres para luego dedicarse a cantar en un grupo de Pop Latino, llamado “Quien”. Si, nos quedamos sin lateral izquierdo porque se iba a un grupo musical, ejejej. Anécdotas que solo pasan en este lado del mundo.

 

Luego vino el 2001, aquel Apertura donde “El Raviol” y “El Ula” volaban, donde jugamos la semifinal contra El Tanque en el Nasazzi y vieramos uno de los goles más gritados en la historia cebrita, el golazo de tiro libre de Ulises en la hora (eramos 50 abrazándonos y saltando para todos lados, el comienzo del alargue lo vimos sentados de lo cansados que habíamos quedado del festejo) contra el insultado arquero Martín Barlocco (le decíamos cualquier disparate y jamás reaccionó) para ir alargue y ser el único equipo del fútbol uruguayo en perder un partido oficial por gol de oro (buena liga tenemos, ejej).

 

La ida de Ulises y Ricardo, hicieron que perdiéramos potencial y terminasemos últimos en el Clausura, ¡¡SI, ÚLTIMOS!! con la racha de estar ocho partidos sin hacer un gol. Todavía me acuerdo cuando terminó el último partido contra Progreso que perdimos 3 a 1 en el Paladino, estar junto a Ciro en el tejido aplaudiendo. Si, habíamos salido últimos y los aplaudimos porque dejaron todo en todos los partidos, ¿a quien se le iba a cruzar por la cabeza insultar a “El Pelado”, Peinado, Crossa, “El Rafa”, “El Yama”, “El Tarta”, entre otros?

 

Luego vino el 2002, y recuerden que si bien no fue el parto del último ascenso, tampoco fue un trámite. ¿Se acuerdan de Colón?, siempre nos complicaba, que lo tiró. Tras un sufrido campeonato (me acuerdo del empate contra Rivera Livramento 1 a 1 donde erramos un gol en la hora hecho y nos tuvimos que venir en el bondi 7 horitas con esa imagen en la cabeza, del partido contra Liverpool en el Franzini que la policia no nos dejaba cantar “siempre te vengo a alentar, aunque no quiera la policia” donde “El Cacique” Medina estaba intratable, la pedrada en el auto de Sinsolo del Parque Huracán cuando nos sacaron con armas en mano el día que Pedrozo marcó el 1 a 0 contra Huracán Buceo, o la lluvia de piedras en la Bombonera contra Basañez que nos metimos de cabeza adentro de una camioneta porque se había complicado). Ni hablar que lo más recordado fueron las finales contra Sud América y la piñata de la segunda final que nos hizo tener 10 jugadores suspendidos para la primer fecha del Apertura del 2003.

 

El 2003, nos trajo un Apertura bueno, 20 puntos, ganándole a Danubio, Defensor, empatando contra Peñarol con 10 jugadores. El Clausura, lo arrancamos feo, en tres partidos apenas dos puntos, no jugábamos a nada (me acuerdo del partido contra Deportivo Colonia en el Supicci que empatamos 1 a 1 y jugamos horrible). Luego de forma casi inexplicable, entramos a ganar, ganar, perdimos con Danubio, ganar. Hasta que fuimos a jugar contra Plaza, le ganamos 3 a 1 de atrás y cuando salimos del Estadio nos enteramos por los demás resultados que estabamos segundos a ocho puntos de Peñarol. Fuimos con los de las banderas cantando por todo el centro de Colonia “Somos segundos, la p... que lo p...”, ya era gran motivo de orgullo y ni se nos cruzaba por la cabeza la idea de pelearle a Peñarol. Luego de forma aún más increíble, Peñarol se empezó a caer y nosotros no parábamos de ganar, todavía recuerdo el gol de “El Pepe” Bolón en Tacuarembó para ganar ese partido complicadísimo y venirnos locos de la vida porque estabamos respirándole en la nuca a los manyas.

 

Encima jugábamos la última fecha contra ellos y ganando salíamos campeones, personalmente nunca sentí eso antes con Miramar M. me llenaba de orgullo a tal punto que cuando lo sentía se me erizaba la piel de vivir ese momento, pensaba en la gente que había sido toda su vida cebrita de ley y el de arriba se lo había llevado sin experimentar semejante alegría. Luego llegó el recordadísimo partido contra Villa Española, casi nos matamos cuando nos empatan en la hora y de la nada “El Pulga” Santalucía puso el 3 a 2 y por unas horas fuimos primeros en el Campeonato. Todavía tengo guardados aquellos recortes de diarios, páginas de todo el mundo que decían que Miramar Misiones estaba primero. Al otro día se jugaba el clásico, lo fui a ver a un boliche con la camiseta cebrita a hinchar por Nacional para seguir primeros, ganaron los manyas y luego no perdieron más y salieron campeones.

 

Luego vino la liguilla, que nunca habíamos jugado, no nos fue bien, jugando en verano seis partidos, donde a lo último ya estabamos un poco hartos de venirnos de la playa a ver tantos partidos en tan pocos días.

 

Para el que no lo sintió, fueron unos campeonatos donde no se ganó ningún Campeonato Uruguayo o Libertadores, pero para los que lo vivimos, fue una época muy linda que no solo estuvo Roland sino una camada de jugadores que nombramos antes, con los cuales uno siempre se va a identificar.

 

Esta serie de personas, guste a quien guste, forma parte de la historia de nuestro club. La única diferencia en mi respecto a aquella época a hoy es que antes no era directivo, con “veintipocos” años la pasión era lo único que guiaba mi vínculo con la camiseta cebrita y esos años vivimos todo tipo de sentimientos, muy buenos y también de los otros. En mi persona calaron muy hondos estos campeonatos y siempre estarán en mi recuerdo y por más que aquellos jugadores no estén y Roland no sea el técnico, no significa que tengamos que borrarlo del mejor recuerdo, de aquellos que nos hicieron vibrar, sentir la pasión cebrita, esa pasión que los hinchas de Peñarol y Nacional ni por asomo podrán sentir y si ustedes son de Miramar M. entienden perfectamente porque.

 

Javier Barrios

 

 


 

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